
Abrazos gratis o «Free hugs» es un movimiento de carácter internacional dónde se ofrecen abrazos a desconocidos intercambiando afecto. En un mundo globalizado, lleno de desconfianza, prejuicios y aislamiento «free hugs» ha conseguido crear una corriente iniciada hace años en Australia y que hoy en día se conoce a nivel mundial.
En el año 2004, Juan Mann regresó a Australia, su país natal. Se hallaba deprimido tras duelos emocionales: la separación de sus padres, la defunción de su abuela y la separación de su pareja. Un día un desconocido le regaló “un abrazo”, ello le dio tanta fuerza que decidió empezar a repartir abrazos por Sidney. Al principio, fue incluso prohibido por la policía pero cuando Shimon Moore colgó en Youtube los abrazos de Mann, enseguida se inició el movimiento “Free Hugs” o abrazos gratis a nivel mundial.
El movimiento sigue cada vez con más auge en todo el mundo y en Youtube podemos encontrar centenares de vídeos creados por los “abrazadores” que simplemente quieren compartir de este modo afecto con los demás.
Los abrazos, conozcamos o no a la otra persona, nos generan oxitocina, más conocida como «la hormona del amor» y ello repercute tanto a nivel físico como psíquico en nosotros.
Los abrazos aumentan la cantidad de serotonina y dopamina en nuestro sistema nervioso, aportando sensación de bienestar y tranquilidad.
Cuando estamos tristes, estresados o de mal humor, el cortisol aumenta en nuestro sistema nervioso. El abrazo reduce esta hormona y da paso a la serotonina y dopamina, hormonas de la felicidad.
Estudios avalan que los abrazos reducen la presión arterial, mejoran nuestro sistema inmunológico, aportan beneficios cardiovasculares, demostrando nuevas investigaciones que los abrazos desde la infancia reducen el riesgo de padecer demencia.
Así mismo los abrazos generan confianza y seguridad, eleva la autoestima, incrementando nuestra capacidad de apreciarnos y respetarnos frente a los demás.
Desde PsicologíaBcn esperamos que, tras este escrito, os abracéis más y descubráis tras ello la paz y alegría que un simple abrazo nos puede aportar.
Un gran abrazo.
Dra. Sandra Farrera

















