
Las personas solemos llegar al verano con distintos niveles de cansancio acumulado. Por ello, puede ser útil entender las vacaciones en dos etapas:
1. Recuperar energía
Los primeros días deberían estar orientados a descansar y restablecer hábitos básicos que muchas veces descuidamos:
- Dormir de forma suficiente y reparadora.
- Mantener una alimentación equilibrada.
- Realizar ejercicio físico moderado.
- Reducir el ritmo y las exigencias diarias.
No se trata de llenar la agenda de actividades, sino de permitir que el organismo reduzca progresivamente el estado de alerta en el que suele permanecer durante el año.
2. Reconectar con lo que nos hace bien
Una vez recuperada parte de la energía, llega el momento de disfrutar de aquello que habitualmente dejamos para después:
Leer un libro sin prisas, pasear, contemplar el mar, practicar algún hobby, compartir tiempo de calidad con las personas que queremos o simplemente no hacer nada.
Los italianos tienen una expresión maravillosa para definir este estado: Il dolce far niente, el placer de no hacer nada.
Y, aunque pueda parecer paradójico, en ocasiones es precisamente en esos momentos de aparente inactividad cuando aparecen nuestras mejores ideas, nuestras reflexiones más profundas y una mayor claridad mental.
La importancia de estar a solas con uno mismo
Cada vez pasamos menos tiempo en silencio.
Móviles, redes sociales, correos electrónicos, series y múltiples estímulos ocupan cualquier espacio vacío. Hemos aprendido a estar constantemente conectados con el exterior, pero a menudo nos cuesta conectar con nosotros mismos.
Sin embargo, la capacidad de detenernos, reflexionar y escuchar nuestras propias necesidades es uno de los mejores factores protectores frente al estrés y la ansiedad.
Estar a solas no significa sentirse solo. Significa disponer de un espacio para observar nuestros pensamientos, identificar nuestras emociones y preguntarnos qué necesitamos realmente.
El verano como momento de reflexión.
Las vacaciones pueden convertirse en una excelente oportunidad para revisar algunos aspectos importantes de nuestra vida:
- ¿Estoy viviendo de acuerdo con mis valores?
- ¿Qué me está aportando bienestar actualmente?
- ¿Qué aspectos necesito cambiar o mejorar?
- ¿Estoy dedicando tiempo suficiente a aquello que es verdaderamente importante para mí?
No se trata de hacer grandes revoluciones personales, sino de realizar pequeños ajustes que nos permitan volver a nuestra rutina con una mayor sensación de equilibrio y propósito.
Un deseo para este verano.
Desde PsicologiaBCN queremos invitarte a regalarte algo que muchas veces olvidamos: tiempo para ti.
Tiempo para descansar, para disfrutar, para compartir, para reflexionar y para reconectar contigo mismo.
Vayas lejos o te quedes cerca, tengas vacaciones largas o simplemente algunos días de descanso, ojalá encuentres momentos de calma que te permitan recargar energías y cuidar de tu salud mental.
Porque el verdadero descanso no consiste únicamente en dejar de trabajar, sino en volver a encontrarnos con nosotros mismos.
Feliz verano.
Dra Sandra Farrera Sabioncello
PsicologíaBCN

















