
Las personas impuntuales suelen tener dificultades en precisar el tiempo que necesitan para conseguir sus objetivos, regulan mal los timings, padecen “falacia de planificación”: Tendencia a percibir menos tiempo del necesario para conseguir realizar una cosa.
La impuntualidad conlleva aspectos multifactoriales a nivel fisiológico y psicológico.
Se considera que cada individuo dispone de una tasa metabólica que influye en la percepción subjetiva del tiempo. La edad, la personalidad, la educación, el país donde han nacido, nacionalidad de los progenitores, costumbres familiares, enfermedades mentales, fármacos, profesiones, etc. Serán también factores que podrán influir en la puntualidad o impuntualidad de una persona.
Desde la persona optimista, pasando por el despistado, hiperactivo, ansioso, obsesivo, narcisista, personalidad límite, maníaco o histriónico, serán sujetos susceptibles a controlar o no el tiempo, consiguiendo ser rigurosamente puntual o bien no tener noción de éste y llegar siempre tarde.
El retrato del perfil de la persona “tardona” o impuntual se basa realmente en un sujeto que suele tener baja autoestima, poco empática, poco considerada, poco amigable, tal vez egoísta, de pocos recursos, persona que no busca soluciones, poco introspectivo, acepta el fracaso, cree poco en él realmente, le gusta llamar la atención aun quedando mal, no controla el tiempo ni su vida, es decir con poca inteligencia emocional.
La persona puntual respeta al prójimo, llega a acuerdos, es confiada, se puede confiar en ella. Respetuosa, educada y amigable, hace sentir que los demás son personas respetables e importantes y ofrece una imagen integra de su persona, se le respeta y hace que exista una sinergia positiva en las relaciones con el grupo.
Le aprecian y es bien considerado tanto en el ámbito laboral cómo personal y social. Es una persona que abre canales de actuación y dará confianza y generará apego en los demás.
Los hombres son más puntuales que las mujeres ya que suelen tener menos dispersión mental al no poder hacer tantas cosas a la vez y ser mejores en cálculo, por ello suelen llegar a tiempo.
Las mujeres pueden llegar entre 5 y 10 minutos tarde pero no tanto como los hombres impuntuales que pueden tener retrasos de entre 20 y 40 minutos en este grupo.
Existen países con ciertas costumbres a tener en cuenta.

En Latinoamérica, España, Portugal e Italia tenemos fama de ser impuntuales. En Bolivia, Ecuador, Puerto Rico o Nicaragua la persona puede llegar entre 30 minutos y 3 horas tarde.
En Alemania, Japón, Suiza y Finlandia, la puntualidad es la base de la cultura. A los alemanes les gusta el tiempo, la planificación, legar a la hora es signo de respeto y esperan reciprocidad.
En Japón, el país del respeto y los buenos modales, suelen llegar hasta 30 minutos antes del tiempo establecido para el encuentro.
En cambio, India y Nepal, los horarios son flexibles, las reuniones casi nunca empiezan a la hora establecida y los medios de transporte funcionan con retraso normalmente.
África es similar a los países latinoamericanos en relación a la concepción del tiempo e igual ocurre con Arabia Saudí: no miren el reloj en una reunión, eso si es mala educación.
En España llegar cinco minutos tarde no es considerado como impuntualidad en cambio en Alemania, Suiza, Japón o Finlandia, esos cinco minutos son un retraso considerable, considerado falta grave.
Dra. Sandra Farrera
PsicologiaBCN
















