
Al reír nuestro cuerpo genera dopamina y endorfinas, hormonas que provocan en nuestro sistema nervioso sensación de bien estar, excitación y relajación.
Nuestra capacidad de reír es innata, involuntaria e instintiva. Al reírnos, nuestro cerebro interpreta que estamos relajados, que NO estamos en situación de peligro y la risa disminuye no sólo el dolor físico, sino que fomenta la adhesión al grupo, nos distrae y entretiene, relajándonos y potenciando nuestra creatividad.
En la Universidad de Ontario, Canadá, se investiga el poder de la risa en el ser humano. La risa se conoce como un rasgo creativo del ser humano, porque en el humor se entremezclan ideas y conceptos con creatividad. El humor rompe con lo lineal, lo lógico y tradicional y fomenta la flexibilidad y la creatividad en nuestra mente.
Nuestro cerebro cuando reconoce una situación atípica como por ejemplo, un tamaño diferente de lo esperado, que haya algo en un lugar equivocado, una situación exagerada o bien inusual, ofrece la risa como recompensa.
Por ello, incluso en momentos de tristeza es aconsejable acudir a la risa para compensar el estado de ánimo. Proponemos ciertos métodos para incrementar nuestro bienestar a través de la risa:
– Escuchemos o leamos temas graciosos.
– Veamos películas u obras de teatro cómicas.
– Relativizar el día negativo que hayamos podido tener compartiéndolo con personas cercanas, exponiéndolo con tono humorístico y anecdótico.
– Podemos dedicar un espacio en casa a “el rincón de la risa” donde podemos colocar frases divertidas, fotos con escenas que susciten risas o bien que recuerden anécdotas cómicas vividas.
Pero sobre todo, pase lo que pase, por favor, no dejéis de reír ni un solo día.
Dra. Sandra Farrera.

















