
Cuándo la preocupación se vuelve patológica:
Preocuparse es una estado mental, y gracias a ello podemos anticipar peligros y tener así la oportunidad de buscar soluciones.
Un estudio, llevado a cabo por los Drs. Lucas La Freniere y Michelle Newman (2018) de la Universidad Estatal de Pensilvania (EE. UU.), refleja que el 91% de las preocupaciones que tenían las personas que padecían ansiedad en la investigación, no se hacían realidad. En dicha muestra (30 personas diagnosticadas de ansiedad generalizada) estuvieron escribiendo durante un mes sus preocupaciones. Al finalizar el mes, muchos de ellos comprobaron que tales preocupaciones no ocurrían. Dichos resultados impactaron a los participantes y sirvió para que éstos redujeran los niveles de ansiedad al darse cuenta que las preocupaciones fueron en vano.
La decana de la facultad de ^sicología de la Universidad de Granda, Francisca Expósito, opina que la clave se encuentra en responder ante cada preocupación o temor a resolver, con la justa medida. «La preocupación en sí, es una respuesta adaptativa y aumenta los niveles de adrenalina y nos ayuda a enfrentarnos a las cosas«.
Según la Dra. Expósito, «una excesiva preocupación o preocupación patológica por cosas que pueden solucionarse, acaba con la felicidad y las oportunidades de éxito. Lo importante es aprender a relativizar, racionalizar lo que se piensa y enfocar las preocupaciones en base a posibles soluciones«.
Por lo tanto es mejor ocuparse que no preocuparse de los temas, tal actitud nos hace ser responsables y proactivos. Es necesario aprender a vivir la vida aceptando la incertidumbre, y comprender que no se puede controlar todo.
También otro aspecto esencial es tolerar la frustración cuando algo no sale como esperábamos y «levantarse de nuevo», con resiliencia y actitud de superación personal.
No todo puede sali siempre bien a la primera, pues a seguir intentándolo…
Desde PsicologiBcn un abrazo virtual en tiempos complicados.
Dra. Sandra Farrera

















