El bajo desarrollo emocional o analfabetismo emocional es la incapacidad para entender y manejar las propias emociones.
La persona con Bajo Desarrollo Emocional (BDE) se siente agobiada, superada y sin control ante cualquier situación inesperada.
Estas personas no empatizan, son incapaces de ponerse en el lugar de otra persona y no comprenden realidades diferentes a la suya.
Sus habilidades sociales suelen ser muy rígidas y aunque en ocasiones pueden desenvolverse bien, les falta sensibilidad, asertividad y esa cercanía auténtica con la que crear lazos afectivos significativos y no solo relaciones motivadas por el interés personal.
Los costes del BDE pueden ser diversos: pensamiento polarizado, represión, narcisismo, necesidad obsesiva por tener la razón, poca tolerancia a la frustración, impulsividad, rigidez, tolerar mal las reacciones de otras personas, esperar demasiado de los demás, tomar como algo personal cualquier pequeño fallo…
La persona con Bajo Desarrollo Emocional, no está dotada de los recursos psicológicos y mecanismos emocionales con los que manejar mejor sus emociones como la tristeza, la rabia, el miedo o la decepción.
Los clínicos observamos que las personas con BDE son propensas a estar sufriendo depresión y/o ansiedad manifestando dificultades para gestionar dichos estados internos y superarlos.
Por ello es importante educar en Inteligencia Emocional. Debemos entrenarnos en éstas habilidades para ser más aptos en la gestión de nuestras emociones.
A menudo, se llega a la etapa adulta con muchas inseguridades. Somos conscientes que nos faltan herramientas para dominar nuestras emociones, así como ciertas habilidades para encarar mejor la adversidad para vivir mejor. Si no empezamos en primer lugar por nosotros mismos, aceptando con autoconciencia nuestro bajo desarrollo emocional, difícilmente tendremos ese talento para motivar a nuestros hijos y para entrenarlos en empatía, asertividad o en más habilidades sociales.
Un buen desarrollo e
mocional nos dotará de grandes beneficios y nos enseñará a gestionar las emociones negativas con serenidad, templanza y calma. Siempre habrá tiempo para enfadarnos pero antes de actuar será necesario estudiar bien todos los aspectos de una forma racional y no personal.
Superando la baja capacidad emocional, estaremos mejor con nosotros mismos y con los demás.
Desde PsicologiaBcn, ¡un abrazo lleno de Alta Capacidad Emocional para todos!
Dra. Sandra Farrera

















