
La vida es cambio, movimiento, es imprevisible, mal nos pese, es aceptar realidades, buenas y no tanto, saber jugar tolerando la frustración, aceptando el éxito y la derrota como parte del juego de la vida y saber levantarse y seguir adelante (resiliencia), es no rendirse.
Vivir es sonreír y llorar, compartir y saber tener momentos de soledad y darse cuenta de esos pequeños instantes que se nos regalan de felicidad, aceptando que no dura toda la vida.
Nos debatimos entre el orden y el caos: Heisenberg (1925) en el principio de incertidumbre exponía que “no podemos predecir el futuro con exactitud ni incluso el estado presente del universo de forma precisa”.
No podemos cambiar lo que sucederá, el control absoluto es una falsa ilusión. Aceptar un margen de error da flexibilidad y aceptación a nuevas acciones para corregir el rumbo anteriormente trazado.
Si todo estuviera correctamente ordenado, ¿dónde estaría la creatividad, el cambio e incluso la curiosidad?
Somos conscientes de que el orden es seguridad, estabilidad e incluso permanencia.
Vivir en el caos o incluso en el orden más absoluto es agotador. La clave es encontrar puntos intermedios y aceptar con flexibilidad que puede haber cierto caos temporal que puede ser corregido y rectificado.
La vida nos da vaivenes, pone en desorden aquello que creíamos tener controlado, pero siguiendo la frase de Honoré de Balzac :“En las crisis el corazón se rompe o se curte”.
Nos pasan cosas malas, nos han de pasar y ello nos hace fuertes.
Sin miedo, con esperanza, con un “yo puedo, tú puedes”, juntos o solos, llegaremos allí dónde la mente y el corazón nos guíe. Tal vez algunos llegarán antes, pero todos con esfuerzo y autoconfianza conseguiremos alcanzar los objetivos bien trazados según nuestras posibilidades.
“Sabemos lo que somos, pero no lo que llegaremos a ser” (William Shakespeare).
Por todo ello, desde PsicologíaBcn, os damos coraje para aceptar y poneros en marcha hacia los cambios que la vida nos ofrece, a no taparnos los ojos y alargar o postergar aquello que podemos cambiar hoy, porque sin cambios no hay realmente crecimiento personal.
Cambio de rumbo, cambio de forma de pensar, cambiar sin miedo, simplemente ir a por cambios alcanzables y seremos cada día un poquito mejores que ayer.
Un abrazo lleno de esperanza.
Dra. Sandra Farrera

















