
El Antropólogo Chris Knight expone en sus estudios que las palabras sólo transmiten el 7% del mensaje, el 93% restante se transmite mediante la comunicación no verbal. Por ello, una sonrisa vale más que mil palabras…
La sonrisa generalmente en el rostro humano, transmite información positiva a otras personas. Informa de que la persona sonriente se siente bien, está a gusto con ella misma, está alegre, en armonía, transmitiendo buenas vibraciones a los demás.
La sonrisa, gracias a su efecto liberador de endorfinas, hormonas relacionadas con el placer y el bienestar personal, genera aumento del estado anímico, calma el dolor y refuerza la sociabilidad haciendo que nos sintamos mejor tanto física como emocionalmente.
La sonrisa, si se da en los momentos adecuados, es buena en todas las áreas de nuestra vida dado que nos ayuda a forjar vínculos con los demás. Recordemos que la sonrisa es contagiosa.
En las redes sociales se transmiten información de todo tipo, pero la fuerte corriente actual de buscar la felicidad hace que aparezcan textos e imágenes donde la sonrisa y la alegría sean casi indispensables.
Según estudios realizados sobre la sonrisa en diferentes culturas, exponen que, en Alemania, Suiza, China y Malasia, se perciben las caras sonrientes como más inteligentes que las no sonrientes; en cambio en India, Corea del Sur, Japón y Rusia la sonrisa se interpreta como inadecuada. Queda mucho por estudiar aún…
La sonrisa en el ámbito psicológico puede asociarse a estados de alegría, bienestar, tranquilidad, paz y equilibrio, pero también se relaciona con reacciones del individuo ante situaciones de inseguridad, confusión, nerviosismo y malestar en momentos concretos de la vida del sujeto donde éste no se siente cómodo. Son sonrisas muy diferentes, unas cargadas de alegría y control, las otras transmiten duda y nerviosismo.
Pero ambas liberan endorfinas y ayudan a la persona a equilibrarse.
Por todo ello la sonrisa:
- Libera endorfinas.
- Atrae a los demás, dado que produce un efecto contagioso.
- Nos proporciona seguridad en nosotros mismos.
- Oxigena nuestros pulmones.
- Regula nuestro pulso.
- Retrasa el envejecimiento físico y controla los niveles altos de adrenalina creados por la tensión.
Y como dijo William Shakespeare “Para conseguir lo que quieras te valdrá más la sonrisa que la espada”.

¡Una cálida sonrisa de todo el equipo de PsicologíaBcn!
Dra. Sandra Farrera

















