
La composición química del cerebro difiere en cada persona, aunque el principal elemento responsable de la diferencia entre individuos introvertidos y extrovertidos es el neurotransmisor llamado dopamina. Los hechos más relevantes para el Dr. Steve Allen (2018) son los siguientes:
- La dopamina puede tener diferentes efectos dependiendo de qué neurona se active y de qué neurona reciba la dopamina.
- La dopamina se libera con sexo, drogas y rock and roll.
- Se lanza como retroalimentación a una recompensa prevista. Por ejemplo. Si estás a punto de devorar una rebanada de pastel de chocolate, se liberará dopamina.
- La dopamina a menudo se asocia con el placer y con la anticipación del placer y solo se libera con el objetivo de hacer que nuestro cerebro sepa que el evento que está ocurriendo es una recompensa.
Dependiendo de la personalidad del individuo, la dopamina también se procesa de manera diferente, y eso es lo que veremos a continuación:
- Las personas extrovertidas ansían dopamina
Las investigaciones han demostrado que los extrovertidos son menos sensibles a la dopamina en comparación a los introvertidos (Kaufman). Los extrovertidos ansían la dopamina y necesitan cantidades mayores para sentir sus efectos, por lo tanto, necesitan más actividad para crearla y procesarla. Es como si las sensaciones se hubieran atenuado para los extrovertidos, por lo que buscan continuamente estímulos externos para producirlas.
Ésta puede ser la razón por la cual los extrovertidos buscan atención y participan en actividades estimulantes como ser el centro de una fiesta, los divertidos de la clase o se arriesgan más, incluso es probable que los extrovertidos busquen el riesgo de fuentes externas con actividades como paracaidismo, el salto de acantilados, barroquismo, a modo de recibir un pico de dopamina en su cerebro.
Los introvertidos, son mucho más sensibles a la dopamina, no necesitan tanta atención o riesgo para producir la cantidad de dopamina necesaria para sentir placer, y debido a ello pueden desear pasar más tiempo en soledad y tranquilidad. Su principal tarea es evitar ser abrumados por un exceso de dopamina y se aíslan para lograrlo.
En resumen, dice el Dr. Allen, los introvertidos buscan “ocultarse” de la dopamina, mientas que los extrovertidos buscan estimularla.
- Los introvertidos ansían la acetilcolina
Imagina que acabas de despertar. Vas a la cocina y te preparas una taza de té caliente. Ese primer sorbo de té, te calienta desde adentro hacia afuera. Te hace sentir relajado, alerta y contento. Lo mismo sucede cuando se libera un neurotransmisor llamado acetilcolina. Es todo lo contrario de la adrenalina. Cuando se libera adrenalina el cuerpo entra en modo de lucha o escape, los sentidos se intensifican, el ritmo cardíaco sube y estás listo para enfrentarte a lo que se atraviese en tu camino. La acetilcolina te saca del modo de lucha o escape, es decir, es el soplo de aire fresco que te ayuda a relajarte y hace regresar tus funciones corporales a un estado normal.
La acetilcolina también se usa, junto con el placer y las recompensas, aunque se trata de un tipo diferente de recompensas en comparación a las señales de la dopamina. La acetilcolina nos hace sentir bien cuando podemos estar con nosotros mismos y podemos enfocarnos en menos cosas externas, con menos personas y nos hace sentir que estamos relajados. Participar en actividades, calmantes y mentalmente relajantes, se libera acetilcolina. Por ejemplo, si disfrutas sentándote por la noche a leer tu libro favorito, tomando un chocolate caliente, esa sensación placentera proviene de la acetilcolina y no de la dopamina.
Se ha demostrado que el cerebro de las personas introvertidas tiene un mayor flujo sanguíneo a través de las vías de acetilcolina, mientras que en los extrovertidos, tienen ese flujo sanguíneo en sus vías de dopamina (Fonesca). Los introvertidos ansían la acetilcolina porque es su fuente mas frecuente de recompensas.
Evidentemente los extrovertidos también pueden reflexionar y perderse en sus pensamientos, pero este sentimiento placentero causado por la acetilcolina, es más suave en comparación con la sacudida de dopamina que experimentan.
Los extrovertidos pues llenan sus baterías con las personas que tienen a su alrededor, es decir, la dopamina llena su batería. Los introvertidos recargan sus baterías solos y cuando reciben dopamina se pueden desbordar y agotar su batería social, por lo que en su lugar buscan las recompensas que proporciona la acetilcolina. Para que los introvertidos sean felices y prosperen, simplemente necesitan reducir la dopamina que se libera en su cerebro, y ello les lleva a ser selectivos sobre lo que oyen y con quién interactúan.
Entonces, ¿De qué nos sirve este conocimiento sobre las diferentes vías de recompensas?
Allen expone que si eres una persona introvertida, ya sabes que estás caminando con una mayor sensibilidad a las situaciones sociales, cortesía de tu alta sensibilidad a la dopamina. Si bien puede ayudar encontrar una cueva y aislarte, no siempre es la opción más práctica (o más sana). Sé selectivo con tu interacción social y trata de encontrar lo que realmente te está agotando. Asegúrate de disfrutar de la acetilcolina, que es lo que realmente te hará feliz. No trates de realizar una mala imitación de un extrovertido, porque biológicamente no estás diseñado para obtener felicidad de esos comportamientos.
Si eres extrovertido, intenta obtener la mayor interacción social posible. Haz nuevos amigos, planea actividades divertidas y toma riesgos, así recargarás tu batería.
Es el cerebro quien decide si somos introvertidos o bien extrovertidos realmente.
Dra. Sandra Farrera
PsicologíaBCN

















