
Hoy me permito un post algo diferente. Esta vez una fábula para que de forma rápida pensemos un poquito más en aspectos que tal vez dejamos de lado a veces.
Cuenta la historia que un grupo de ranas iba por el bosque. Dos de ellas cayeron en un hoyo profundo, el resto se reunieron alrededor del mismo. Era imposible salir de él, el hoyo era profundo y no tenían medios para rescatarlas. El grupo decidió avisarlas de que se dieran por muertas.
Ambas ranas hicieron inicialmente caso omiso al grupo y decidieron saltar e intentar salir. Con gran esfuerzo iban dando saltos y saltos. El grupo les insistía que cedieran, que no había nada que hacer.
Finalmente una de ellas, tras reiterados avisos del grupo de ranas que estaban a salvo, cedió y se dejó llevar y murió.
Sin embargo, la otra rana iba dando saltos y saltos y aunque el grupo de ranas le gritaba que no tenía nada que hacer, ella saltaba cada vez con más fuerza. ¿Qué pasó? ¡Pues que al final con un buen salto salió del hoyo!
Una vez arriba las ranas restantes, curiosas, le preguntaron que por qué no les había hecho caso. La rana, no entendía muy bien lo que le decían pero les explicó que ella era sorda. Les dijo que pensaba que todas ellas la habían estado animando a salir y por eso casa vez tenía más anhelo en dar un buen salto a la vida.
Dicha fábula puede tener doble moraleja:

- La palabra tiene poder, más de lo que creemos. Una palabra de aliento, una palabra de fuerza, y esperanza da energía para seguir luchando.
- Palabras destructivas, desaminan y son vulnerables a hundir a los demás.
Además, de aquí también podemos concluir que es bueno seleccionar los consejos y que en la vida hay que seguir luchando.
Desde PsicologíaBcn un gran salto a la esperanza y un buen abrazo.
Cuidémonos entre todos.
Dra. Sandra Farrera

















